• América extendió la racha sin perder frente a Cruz Azul a 16 juegos
  • La afición celeste le ganó la partida a los americanistas con los cánticos, pues jamás dejó de apoyar a su equipo

Cuando la miel inunda el ambiente y el romanticismo se desborda, América le dedicó con cariño el triunfo sobre Cruz Azul a su estrella ausente, Salvador Cabañas. Las Águilas con la misma posdata que se incluye en una carta de amor: “Te prometo que las cosas no cambiarán”, firmaron la victoria ante La Máquina con un claro 2-0 que extendió la paternidad a 16 dulces juegos.

Ha pasado tanto tiempo desde aquel 4 de mayo de 2003 en el que Cruz Azul venció al América en el Estadio Azteca, que se ha vuelto una visión borrosa para los celestes, un recuerdo añorado que sigue rasgándoles el orgullo pues sólo les permite hacer cuentas sobre todo lo que no han podido hacer ante su odiado rival. En la lista han desfilado técnicos y jugadores; tiempos malos y buenos, pero nada ha podido modificar una maldición que le arde a los cruzazulinos.

América logró llegar a 16 partidos sin caer ante La Máquina y con ello le dio tranquilidad a su estratega para seguir firme en el proceso; además, se colocó en la tercera posición del Grupo 2 con nueve puntos, y sólo será superado si Monterrey obtiene un triunfo en su Clásico Regio ante Tigres.

Cruz Azul se quedó en el quinto sitio del Grupo 3 con tan sólo cuatro puntos. Los cementeros enfrentarán a Morelia en la Jornada Doble a efectuarse este miércoles, mientras que América viajará a Toluca para medirse con los Diablos, una escuadra que no ha ganado en la presente justa.

EL PARTIDO

Cuando América parecía estar peor, con el corazón roto por la baja de su delantero Cabañas y el orgullo herido por una derrota frente al Atlas, Cruz Azul no supo aprovechar su potencial, evidenció sus carencias, su falta de fuerza ante un rival al que le aseguró que era mejor hombre por hombre.

Eran 15 cotejos los que se enlistaban en una maldición que los celestes estaba seguros de poder romper este 14 de febrero. Se sentían fuertes y convencidos de que tenían hombres que podrían marcar la diferencia y terminar de una vez por todas con una clara hegemonía azulcrema.

Comenzaron con velocidad a trazar el camino prometido hacia la gloria, con Emanuel Villa y Christian Giménez intentaron intimidar a una defensa que volvía a ser comandada por Aquivaldo Mosquera, pero un error propio volvió a indicarles su destino.

Melvin Brown estrelló a Ángel Reyna en los linderos del área, el árbitro Jaime Herrera no dudó en marcar falta y Pável Pardo se encargó de acomodar el balón, medir la distancia y la fuerza para disparar con la pierna derecha, ésa que le ha regalado momentos inolvidables. El balón salió del pie de Pardo con la seguridad de estrellarse en la red y Yosgart Gutiérrez, quien no hizo un buen recorrido para intentar detenerlo, pese a su vistoso lance.

El gol fue un duro golpe para los celestes, la impotencia se apoderó de ellos pues simplemente no podían creer que sus propias fallas los llevaran otra vez a la desolación. Fue tan dura la caída a manos de sus propios jugadores que el equipo no logró hilar una sola jugada de peligro, tenía el balón y controlaba el ritmo, pero a la hora de cruzar los tres cuartos de cancha, el funcionamiento era inerte.

América se convirtió en un testigo de la desesperación de La Máquina y sólo volvió a actuar cuando se sintió seguro. Entonces, al minuto 37 Esqueda protagonizó un contragolpe que terminó con un disparo cruzado que besó el poste de Gutiérrez, los de Jesús Ramírez querían más y estaban dejándolo muy claro.

Cruz Azul con las armas listas pero sin una idea clara, tuvo que soportar una puñalada más al corazón cuando Montenegro le sirvió a Jean Beausejour y éste no dudó en cruzar la de gajos a poste izquierdo y así hacerla terminar en el fondo de la portería celeste. El 2-0 era cruel, pero real, aunque parecía ser sólo un mal sueño para la afición cementera que no paró de apoyar a su equipo y dedicarle un “Olé, olé, olé, cada día te quiero más”, como si su escuadra hubiera ganado y terminado con una maldición de siete años sin vencer a su odiado rival.

EL ARBITRAJE

Bueno de Jaime Herrera. Ya que no incidió en el marcador, estuvo atento a las jugadas, sacó las tarjetas cuando éstas debían aparecer y dejó que el juego fluyera.

DIVISIONES INFERIORES

En el Torneo Sub-17, las Águilas del América se alzaron con el triunfo en el Clásico Capitalino al vencer a Cruz Azul 1-0. La anotación que valió el triunfo a los americanistas, fue obra del jugador Diego Jassed Boyzo al minuto 42.

En la categoría Sub-20 los de Coapa ganaron 1-0 a los de La Noria. Con este triunfo, los azulcremas llegaron a 41 unidades e hilvanaron su quinto triunfo en fila para colocarse como tercer lugar general; Cruz Azul permanece una posición abajo con 39 puntos. La tanda de los penales, fue para los americanistas por marcador de 4-2.

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