Royal Bafokeng Stadium, ante una regular entrada, martes 15 de Junio del 2010

  • Los neozelandeses sacaron el empate en tiempo de reposición
  • La escuadra eslovaca consintió demasiado al rival y lo pagó caro

Realmente la escuadra neozelandesa evidenció su bajo nivel y que está en este campeonato gracias a que se encuentra en la zona geográfica más floja en cuanto a futbol se refiere y a que Australia ya no compite ahí en la Eliminatoria Mundialista. Sin embargo, le alcanzó para conseguir su primer punto de la historia en una Copa del Mundo con gol en tiempo de reposición.

El estreno mundialista resultó amargo para Eslovaquia: se enfrentó con uno de los peores equipos en Sudáfrica 2010, no ganó, recibió gol y no se colocó en la primera posición del Grupo F cuando tenía todo para ponerse en inmejorable posición en busca del pase a Octavos de Final.

Los eslovacos mostraron algunos destellos de lo que pueden hacer en esta Copa del Mundo porque también es cierto que los invadió el nerviosismo del debut y no exhibieron todo su potencial por esta razón, aunque no se justifica que hayan dejado ir vivo al conjunto de Oceanía.

Con poco le alcanzó a Nueva Zelanda para llevarse la igualada y colocarse en con la misma unidad en el grupo junto a Italia, Paraguay y Eslovaquia, con dos duelos por delante y el próximo será ante los italianos.

Para el cuadro eslovaco se considera un pésimo resultado ya que tenía el triunfo y el liderato del sector en sus manos, jugadores con mejor técnica y más argumentos para ganar. No lo aprovechó y su siguiente encuentro será contra Paraguay.

EL PARTIDO

Sorpresivamente el cuadro neozelandés inició en mejor forma que Eslovaquia, con el control del balón, con una propuesta interesante de presión en todos los sectores de la cancha y buscando siempre el toque vertical para ir hacia adelante.

A los eslovacos les pesó el estreno en una Copa del Mundo, estuvieron lejos del potencial que tienen y encima le dieron vida a su rival hasta que les empató en el último minuto de la compensación.

La primera mitad fue de lo peor que se haya visto hasta el momento en esta justa mundialista, con un cuadro neozelandés enjundioso, pero muy limitado y una escuadra eslovaca carente de ideas y con el susto de jugar su primer Mundial.

Hubo poco en los primeros 45 minutos, si acaso un remate de cabeza de Chris Killen que fue directo a las manos del arquero de Eslovaquia, Jan Mucha; o un buen disparo de zurda de Shane Smeltz que alcanzó a desviar el mismo portero.

Ya en el complemento el juego cobró mayor interés debido a que los eslovacos salieron más decididos a demostrar su superioridad técnica y de conjunto, por tal motivo se fue al frente con un cabezazo de Robert Vittek en un gran servicio de Stanislav Sestak.

A partir de entonces los eslovacos se fueron para arriba, ahora sí parecían ese equipo de buen manejo de balón y categoría ofensiva, pero también consintió al contrincante y no pudo liquidarlo.

Entonces los neozelandeses no bajaron los brazos y con un pelotazo de último minuto encontraron el histórico empate para su causa con un remate de cabeza a cargo de Winston Reid, un defensa central que se agregó a la desesperada y encontró el tanto para la igualada.

Un resultado que dejó a todos parejos en el Grupo F, felices a los de Nueva Zelanda y amargados a los eslovacos, y todo porque no metieron el acelerador para incrementar la ventaja que tuvieron.

EL ARBITRAJE

Jerome Damon, de Sudáfrica, no tuvo mayores complicaciones para conducir las acciones de este encuentro, pero sus asistentes, Celestin Ntagungira y Enock Molefe, generaron polémica porque los dos goles se realizaron en aparente posición adelantada, en par de jugadas sumamente apretadas y difíciles de apreciar por la velocidad de las mismas.

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