miércoles 17 de Noviembre del 2010

  • Memo Ochoa fue el héroe para las Águilas
  • La escuadra potosina fue mejor, pero no anotó

Los hermanos prefirieron que fuera en casa del mayor, el próximo sábado, donde decidan cuál será el miembro de la familia televisiva que vaya a jugar las Semifinales, pues en la primera reunión que tuvieron no hubo quién impusiera sus condiciones, aunque el América lleva una ligera ventaja sobre San Luis.

Es que en el juego de ida de los Cuartos de Final, que se jugó en cancha del consanguíneo de menor edad, estos hijos del mayor emporio televisivo del país casi se agarraron a golpes como para demostrar que en el terreno de juego no existen lazos de hermandad, pero al final no hubo vencedor.

Y si el primer capítulo de esta eliminatoria terminó 0-0 fue en gran parte una soberbia actuación del arquero azulcrema Guillermo Ochoa, quien sacó tres balones de gol y mantuvo el beneficio del empate global para las Águilas.

El conjunto de Coapa jugó al más puro estilo de Manuel Lapuente y consiguió lo que quería, ya que con esa propuesta de ante todo dejar en cero su portería, se salió con la igualada y ahora se presentará en el Estadio Azteca con el reglamento a su favor, debido a que cualquier empate le dará el pase a la siguiente ronda.

Para San Luis fue un mal resultado, pero también dejó en claro que no va a ser un flan para la vuelta, pues esta noche fue bastante mejor que su hermano en materia futbolística, aunque le faltó el gol para redondear su actuación.

EL PARTIDO

Lapuentismo en su estado natural fue lo que presentó el América y fiel a esa filosofía, sacó un resultado que en teoría es bueno ya que irá a casa con todo a su favor para meterse a Semifinales, sólo falta que quiera mejorar y se decida a no pasar apuros defendiéndose con goles.

Esperar, esperar y esperar fue la estrategia de Lapuente con las Águilas, creador de esa escuela y maestro de varios alumnos que creen en esa corriente, Manolo dispuso cómo debía desarrollarse este cotejo y con todo y las críticas que le puedan caer, logró lo que pretendía.

El hecho de poner a tres delanteros no quería decir que fuera ofensivo, el cuadro de Coapa dejó sus líneas atrasadas y sólo le apostó al contragolpe, y salvo un par de acciones bajo ese precepto, no inquietó demasiado al arquero César Lozano.

El local, potencial víctima como hermano menor, tampoco quiso arriesgar mucho de inicio, fue calculador, pero más atrevido. Ignacio Ambriz decidió que el equipo potosino debía jugar con cinco elementos en la mitad de la cancha, y así tuvo un dominio del balón y de los espacios que le permitieron llegar con bastantes piezas en ataque.

Wilmer Aguirre, como único delantero, resultó un dolor de cabeza para los defensas americanistas y sólo porque Ochoa se lo impidió con dos grandes atajadas, no pudo abrir el marcador. Primero, en un mano a mano el portero reaccionó rápido para salvar a los emplumados, y luego en otra acción en el área le tapó bien la definición al peruano.

El uruguayo Vicente Sánchez sigue perdido, parece que todavía no regresa al futbol mexicano o que le ha pesado demasiado la camiseta del América, porque otra vez desapareció del duelo y además desperdició una clara oportunidad en un contragolpe que armó Aquivaldo Mosquera.

En el complemento San Luis fue ya por todo, metió al colombiano Tressor Moreno y a Víctor Lojero, quienes le dieron mayor profundidad al ataque, pero de nuevo Ochoa apareció para decretar el empate.

Primero, Tressor estrelló un disparo en el travesaño y en el contrarremate el balón le pegó a Lojero y Memo salvó su portería con un lance espectacular. Ya antes Ochoa también le había sacado un balón por abajo a Lojero, quien le pegó desde afuera del área, y casi pegado al poste el portero le negó el gol.

Los ánimos se calentaron y los hermanos terminaron peleados, con empujones, insultos y una que otra patada, pero se volverán a ver las caras en la casa del hermano mayor y ahí se verá quién es mejor.

EL ARBITRAJE

Jaime Herrera Garduño tuvo un trabajo complicado porque poco a poco los equipos cayeron en el juego ríspido, pero pudo controlarlo con base en tarjetas amarillas, pues mostró cuatro para las Águilas y dos para los potosinos. Hubo reclamos del San Luis por dos jugadas muy cerradas en aparentes manos dentro del área de defensas azulcremas, pero el beneficio de la duda estuvo de su lado.

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